La vista infantil y el sol: lo que deberíamos saber como padres
Las gafas de sol nos permiten proteger los ojos de los peques de la radiación ultravioleta. Por eso, las gafas de sol para bebé o niños son un elemento imprescindible cuando salimos con ellos al aire libre, y especialmente a la playa.
La protección en bebés y niños pequeños con gafas de sol infantiles es especialmente importante por tres motivos:
-
Su cristalino aún está en desarrollo, por lo que filtra peor la radiación UV que el de un adulto.
-
Sus pupilas son más grandes por lo que están expuestas a más cantidad de luz y, por tanto, a más rayos ultravioletas.
-
Tienen menos pigmentación en los tejidos oculares, una barrera natural que aumenta con la edad y ayuda a proteger frente a los rayos UVA.
Por eso, cuanto más pequeños son, más vulnerables son sus ojos y más importante es utilizar unas gafas de sol para bebé homologadas. Crear el hábito de usar gafas adecuadas desde la infancia es una forma sencilla de cuidar su salud visual hoy y de ayudar a prevenir problemas oculares en el futuro.
¿Qué deben tener unas buenas gafas de sol para niños?
Unas buenas gafas de sol para niñas, niños y bebés deben ofrecer protección 100% frente a los rayos UVA y UVB y contar con marcado CE, que garantiza una protección real para sus ojos. Además, conviene que tengan lentes seguras y resistentes a impactos y arañazos (y si son polarizadas, mejoran).
También es importante elegir modelos de gafas de sol flexibles y ligeras que no molesten ni se rompan con facilidad, y con un ajuste cómodo. Por último, el diseño también cuenta: si les gustan, es mucho más fácil que quieran llevarlas.
Puntos clave:
-
Protección UVA/UVB 100% + marcado CE
-
Lentes resistentes (polarizadas como extra)
-
Montura ligera, flexible y cómoda
-
Buen ajuste (sin presión y sin caídas)
-
Diseño que les motive a usarlas
Preguntas frecuentes sobre gafas de sol para niños y bebés
¿Desde qué edad pueden usar gafas de sol los bebés?
Se pueden utilizar gafas de sol para niños desde los primeros meses de vida, pero especialmente a partir de los 6 meses, cuando pasan más tiempo al aire libre. En esta etapa es fundamental elegir modelos muy ligeros, con materiales suaves y flexibles, y con un buen ajuste para que no les molesten ni se las quiten con facilidad.
¿Las gafas infantiles protegen igual que las de adulto?
Sí, siempre que estén diseñadas específicamente para niños y cuenten con protección 100% frente a los rayos UVA y UVB y marcado CE. La diferencia fundamental es a nivel de diseño, no de protección. Los gafas de sol para bebes y niños suelen adaptarse mejor a su autonomía.
¿Cómo sé si le quedan bien?
Unas gafas de sol para niños deben ajustarse sin apretar ni dejar marcas. No deberían caerse al agachar la cabeza ni presionar las sienes o la nariz. Lo ideal es guiarse por la edad recomendada y, si disponemos de esa información, por las medidas del modelo concreto. Las bandas elásticas o las varillas flexibles pueden ayudar a que se ajusten más cómodamente.
¿Qué pasa si mi hijo no quiere llevarlas?
Lo normal es que se la quiten sobre todo al principio. Lo mejor es introducirlas poco a poco y dejar que el niño elija el color o el modelo suele ayudar mucho a que las sienta como algo propio.
¿Son necesarias también en invierno?
Sí, es una protección útil en cualquier época del año. La radiación ultravioleta está presente durante todo el año, incluso en días nublados. Además, superficies como la nieve, el agua o la arena reflejan los rayos del sol y aumentan la exposición.