Nadie te ha enseñado a hablar con tu hijo de temas difíciles, y es normal que tengas miedo a meter la pata, a no contárselo de la mejor manera, a no saber hasta dónde contarle y que tu explicación, más que ayudarle, le provoque más confusión.
Pero, tener información de cómo hablar con tu hijo sobre ciertos temas es básico para estar preparada, tanto si eres tú quien quiere hablar de algo delicado como si es tu hijo quien, sin tú verlo venir, te hace una pregunta que puede desconcertarte.
Por eso, en Tutete te hemos preparado una guía sobre cómo comunicar con los niños de manera consciente para que hablar con tu hijo sea más fácil.
Las bases de la comunicación: cómo hablar con tu hijo para que te escuche
Muchas veces no es el qué, sino el cómo comunicarse con los niños. Es decir, antes de pensar en qué decir a tu hijo sobre un determinado tema que te preocupa, necesitas preparar el terreno.
- Escucha activa
Tu hijo ha de notar que realmente le estás escuchando. No tener el móvil en la mano ni estar pensando en todas las tareas que tienes pendientes es el primer (y más importante) paso.
- Contacto visual
Miraros a los ojos mientras habláis va a generar confianza y a relajar el ambiente. Si tu hijo es pequeño, es recomendable agacharte y ponerte a su altura, ya que el vínculo afectivo que se crea es más cercano y lo sienten más seguro.
- Mensaje claro
Y por último, tener pensado lo que quieres contarle. Hablarle de manera clara, con frases cortas y con un lenguaje adaptado a su edad. También, es mejor huir de los sermones: si tu hijo siente que lo que vas a decirle es algo “malo”, va a desconectar a los pocos segundos.
Cómo comunicar con los niños según su etapa madurativa
Para lograr que tu hijo te escuche cuando quieres hablarle de un tema difícil, es importante adaptar el mensaje a su edad y a cómo de maduro sea tu hijo (que ya sabemos que edad es solo una orientación).
Cómo comunicarnos con un niño de 3 a 6 años
Si vas a hablar de un tema complicado con un niño de menos de 6 años, has de recordar que están en una etapa en la que la imaginación juega un papel muy importante. Es una edad en la que no suelen cuestionarse y tienden a creerse todo lo que les dices simplemente por el hecho de que se lo has contado tú. Aunque en muchos casos las creencias que, cómo familia les queráis transmitir, pueden variar, hay 3 consejos que sirven para todos los padres.
Consejos para hablar de temas difíciles con un niño de 3 a 6 años:
1- Lenguaje concreto: evita ironías y metáforas confusas. Si vas a hablarle de la muerte de un familiar o una mascota decirle que “se ha ido de viaje” va a generarle confusión y, quizás, ansiedad esperando que vuelva de ese viaje.
2- Uso de películas y cuentos: hoy en día puedes encontrar variedad de películas y cuentos escritos para hablar de temas difíciles con los niños. Aquí tienes una selección de libros para conversar con tu hijo sobre la muerte hecha por el Consejo General de Psicología. Además, es aconsejable que siempre lo leas (o veas la película) tú primero para adelantarte a posibles preguntas.
3- Brevedad: limitarse a contestarle solo a las preguntas que haga va a ayudarte a no adelantarte con explicaciones para las que quizás aún no está preparado. Las respuestas cortas son lo mejor para ello.
Además, es importante que aproveches los momentos en los que surge un determinado tema (en una película, o en algo que te cuentan de un amiguito) para hablar de ese tema: preguntarles qué piensan al respecto o cómo les hace sentir va a darte muchas pistas sobre si es el momento adecuado para profundizar en ello.
Cómo comunicarnos con un niño de 6 a 12 años
A partir de los 6 años, los niños suelen empezar a cuestionarse muchas cosas que antes daban por sentadas y también es probable que ya haya cosas que te oculten por miedo a la riña, por vergüenza, por no querer que te pongas triste…
Por eso, antes de empezar a hablar con tu hijo de un tema difícil (ya sea la muerte, el sexo…) es importante que recuerdes estas 3 cosas:
1- Fomento del pensamiento crítico: pregúntale qué sabe él ya de ese tema.
2- Validación de emociones: déjale claro que lo entiendes, que es normal que se sienta así.
3- Sinceridad adaptada: responde a sus dudas de manera más adulta que en la etapa anterior, pero recordando que sigue siendo un niño.
Es importante no mentirle, pero controlar los límites de la verdad para no adelantarte, pero tampoco jugarte su confianza, sobre todo a la etapa siguiente, que es la preadolescencia.
4 Pasos prácticos para abordar un tema difícil
A veces, lo que más cuesta de hablar de un tema complicado con un niño no es encontrar las palabras adecuadas (de hecho, como dijimos al principio no hay frases perfectas) sino tener paciencia durante esa conversación.
Es fundamental tener paciencia para conversar con tu hijo y gestionar tu propia emoción (si estás nerviosa, va a ser más complicado que puedas comunicar con calma), para respetar sus silencios (y darle tiempo para que asimile lo que le estás contando antes de preguntarle si lo ha entendido) y repetir y repetir las veces que tu hijo necesite.
Por último, una vez que tengas claro hasta dónde quieres contarle y lo preparado emocionalmente que está para recibir esa información, es importante saber cómo abordar el tema.
Para ello, hay 4 pasos prácticos que te lo van a facilitar:
1-Elige el momento y el lugar: sin prisas, en un entorno tranquilo y privado.
2-Pregunta qué sabe ya: evita dar información innecesaria o aprovecha para corregir bulos.
3-Usa palabras sencillas: claridad y brevedad en las frases.
4-Finaliza con seguridad: dile que, pase lo que pase, vosotros estáis para cuidarle.
Además, recuérdale que puede preguntarte siempre sobre cualquier tema, que vuestra casa es un lugar seguro y que no buscas castigarle, sino ayudarle.
Frases que ayudan vs frases que bloquean la comunicación con tu hijo
| En lugar de: | Prueba con: |
| Eres pequeño para saberlo. | No sé muy bien cómo explicarlo, pero voy a intentarlo. |
| No llores. | Es normal sentirse así. |
| No pienses en eso. | ¿Cómo te has sentido tú con eso? |
| No tengas miedo. | Es normal tener miedo, pero no estás solo. |
| No es para tanto. | Veo que esto te preocupa, ¿quieres que lo hablemos? |
| Ya te lo he explicado mil veces. | Podemos volver a hablar de esto otro día si quieres. |
| Eso son tonterías. | Gracias por decírmelo, es importante para mí. |
| De eso no se habla. | No tengo todas las respuestas, pero podemos pensarlo juntos. |
Las conversaciones difíciles con tu hijo van a aparecer en un momento u otro y tener información para afrontarlas siempre viene bien porque no siempre eres tú quien elige cuándo hablar de esos temas. Tal vez es tu hijo el que te los plantea.
Por eso, tener “fijado” un rato durante el día en el que poder hablar con calma (tal vez la cena o quizá el rato antes de irse a dormir) ayuda a normalizar el conversar en familia de temas que nos preocupan o generan curiosidad.
Esperamos que esta guía sobre cómo hablar con tu hijo para que te escuche, te ayude a tener esas conversaciones difíciles con él.













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